Crónicas

Y de repente…me escuché

 

Me miraba en el espejo y no reconocía el ser que estaba reflejado en él. “Habla contigo misma, es una terapia que utilizo muchísimo” me dijo Maria Elena unas horas antes.

Hablar conmigo misma. Entonces me pregunté ¿Qué quieres? Silencio. Ni una palabra salió de mi boca…

Ok. Probemos otra vez: ¿Qué no quieres? Entonces un mar de palabras salieron de mi ser acompañadas de cientos de lágrimas, ira y ansiedad. Por primera vez mi consciente, mi inconsciente y hasta mi subconsciente se pusieron de acuerdo. Juntaron pruebas de cosas que no quería ver por amor y reclutaron un sin fin de evidencias de lo que sería mi futuro si seguía por ese camino. Amor.

Amor: una palabra que me da tanto miedo decir por lo mal que la he usado éstos últimos años. O mejor dicho, lo mal que la había usado siempre. Estaba cansada de luchar con lo evidente y de llevar una venda en los ojos tantos años… ¿Era ése el futuro por el cual tanto me he esforzado? ¿Era eso lo que yo merecía? No.

Y vinieron los argumentos. Los miles de argumentos por los cuales yo no debía de estar llevando esa vida. Hasta que estallé. Un sin fin de sentimientos contradictorios tuvieron encuentro con mi mente y mi corazón. Esos dos individuos que siempre se habían  llevado mal por fin estaban de acuerdo en algo. Y me dijeron lo siguiente.

¿Recuerdas ése tatuaje que te hiciste en árabe que dice ‘ámate a ti mismo primero’? Pues eso. Ya estamos cansados de que pienses primero en esa otra persona que en ti. Que en tu bien. Porque ya todo esto está afectando a tu salud física y mental, además de a otras personas que te quieren. Porque no lo mereces. No mereces tanto sufrimiento. Libérate de esa cárcel que te has creado tu misma. Esa en la que crees que hay amor pero que no es así. El amor no es así y en el fondo lo sabes. Sabes que no está bien. Sabes que no has comprado aún el vuelo a Estados Unidos por eso, por él. Sabes que el ver la vida ‘perfecta’ de esas otras parejas en Instagram te está afectando. Sabes que mereces estabilidad emocional porque siempre has intentado hacer las cosas bien. Pero es hora de que entiendas que el concepto de ‘bien’ es relativo, igual que lo son otros muchos conceptos en la vida. Lo que es ‘bien’ para otro, no necesariamente es ‘bien’ para ti. No, no lo es.

Es normal que pienses tanto en el pasado si ves que ése pasado al que tanto temes se convertirá en tu futuro debido a su actitud en el presente.

No. No es verdad que sólo él te tratará como una reina. Tú eres una reina y cualquier persona que te conozca sabrá ver el valor que hay en ti. No. No es verdad que tienes la obligación de permanecer ahí. Tú ya cumpliste con tu labor. No. No es verdad que tienes que demostrarle a alguien tus capacidades. Eso solo te lo tienes que demostrar a ti misma. No. No es verdad que mereces pasar por todo esto. 

¿Sabes qué sí es verdad? Es verdad que lo intentaste. Intentaste cambiar todo lo malo que había en él tantas veces que en esos intentos te cambiaste a ti. Tanto, que ni siquiera los que más te conocen te reconocían. Triste. ¿Sabes qué sí es verdad? Es verdad que tapaste sus errores con sus detalles materiales que llenaban tu armario pero no tu corazón. ¿Sabes qué sí es verdad? Que todo esto tenías que pasarlo porque necesitabas volver a recuperarte, volver a ser tú. Volver a ser nosotros. Porque necesitabas comprender que no necesitas a nadie para ser feliz ni para conseguir lo poco o mucho que tienes. Porque te necesitabas a ti misma. Porque necesitabas ver que sí hay otros ojos y sí hay otras pieles. Porque necesitabas recuperar ése ser de luz que casi se muere a las horas de nacer y a los 7 años de existir. Porque necesitabas verte sola para conseguir tus metas. Necesitabas sentirte sola para valorar todo lo que tienes. 

Es hora de que le digas todo lo que sientes. Porque te estás rompiendo. Te estás rompiendo a cada hora, a cada minuto, a cada segundo. Te estás rompiendo por aguantar una situación que él mismo ha creado y la cuál tú no eres merecedora. 

Es hora de que te centres en ti. Pero ésta vez sólo en ti. Únicamente en ti. En nadie más. 

Por fin nos escuchas. Por fin te escuchas. Por fin nos entendemos.

 

Milán.

1 pensamiento sobre “Y de repente…me escuché

  1. wow!! se me enchinó la piel… derrochaste mucha sinceridad en estas palabras, escuchaba tu voz mientras las leía, porque verdaderamente, las has escrito tu, NUESTRA MILÁN!
    Haz del tiempo tu mejor obra y con el tiempo veras que vale la pena cada sacrificio, cada acción.
    Ánimos!

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